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Fundamentación

El desarrollo de la Salud Pública en la segunda mitad del siglo XX (1945-1990) estuvo fuertemente marcado por la construcción de sistemas nacionales de salud que con diferentes estructuras y por diferentes vías enfrentó el dilema de cómo resolver los desafíos de metas tan ambiciosas como la universalidad del acceso, la extensión de cobertura, la reforma de los servicios públicos sobre la base de una amplia base de servicios primarios de salud, el financiamiento universal y solidario, etc.

La mayor parte de los países de la región quedó constituida con sistemas mixtos en donde las lógicas de lo estatal, de la seguridad social y del privado convivían bajo diversos equilibrios y grados de cooperación y competencia acercándose en mayor o menor medida a los ideales de cobertura.

A partir de los ‘90 una oleada de reformas inscriptas en procesos más complejos de globalización y cambios estructurales en el rol de los Estados (especialmente de los estados-nación) procuró incorporar los dictados de una arrollante propuesta, en la que prevalecían imaginarios economicistas por sobre los intereses sanitarios de la población. Se promovieron formas directas o indirectas de privatización, entendida en sentido estricto como el traspaso de funciones al sector privado -tal como se aplicó ampliamente en otras esferas de la administración pública en el continente-, o en un sentido más laxo, como la incorporación de criterios de la actividad privada en la gestión pública (subsidios a la demanda, “internal markets” o “quasi-markets”).

A comienzos del nuevo milenio estas propuestas no han sido revertidas aunque han perdido dinamismo y actores institucionales que las defiendan, pero además han generado una serie de fenómenos que incrementan dramáticamente la complejidad de la salud pública y, en consecuencia, la demanda de nuevas capacidades necesarias para enfrentarlas.

Epidemias temibles, redefinición de la función de los organismos internacionales multilaterales, fuerte transferencia de responsabilidades del Estado-Nación a gobiernos subnacionales, “fatiga” de las reformas, más de 60 nuevas enfermedades emergentes, amenazas ciertas de pandemias con dramático acortamiento de su tiempo de difusión (SARS, Gripe Aviar), conflictos entre gobiernos y laboratorios internacionales por precios y patentes para drogas esenciales que enfrentan grandes endemias (SIDA, Malaria), aceleración de la genética y nuevos problemas de bioética (Genoma, clonación), cambios en los bloques regionales (Región Andina, MERCOSUR), el surgimiento de la diplomacia médica y las misiones internacionales (Cuba, Venezuela, EEUU), incremento de las migraciones de población general y de personal de salud en particular.

En un apretado párrafo se enuncia sólo una breve síntesis ilustrativa de las complejidades que requieren ser abordadas con la contribución de una perspectiva de Salud Internacional por las diversas instancias de conducción sectorial, por los pueblos y los gobiernos de nuestra región.

Una vasta producción en la última década refiere al concepto de Salud Global, un concepto que será ampliamente trabajado durante el Seminario. Se utiliza la denominación Salud Internacional en el título del Seminario por su larga tradición en la Región en donde parece encontrarse un instrumental teórico metodológico eficaz para que pueblos y gobiernos puedan construir estrategias adecuadas para proteger la salud en un mundo globalizado.

El carácter “latinoamericano” del Seminario no intenta limitar la participación de alumnos de otras regiones ni se refiere a una delimitación del objeto de estudio sino más bien explicita la perspectiva predominante desde donde analizarán la salud internacional la mayoría de los docentes y expertos que participan del Seminario.