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Resumen
El presente trabajo intenta analizar la planificación como una práctica que está siendo revisada y readecuada en su aplicación al campo de la salud, un campo cada vez más dinámico y cambiante.
El personal de salud experimentado recordará épocas de fuerte presencia de la planificación, épocas que, miradas desde el presente, podríamos describir como de valoración y prestigio de los planes, de sus mecanismos de formulación y de los mismos planificadores. Confiabilidad, objetividad, ordenamiento, racionalidad parecían emanar de su presencia y su circulación por las organizaciones.
Sin embargo, el ejercicio entró en ciclos de rendimiento decreciente, se volvió ritual y periférico respecto a las prácticas en salud, sin lograr involucrar al personal en sus distintos niveles, en una reflexión sistemática sobre su quehacer; terminó privilegiando la optimización de los procesos conocidos sin conseguir despertar el interés y la capacidad innovativa de los diferentes niveles e instancias de las grandes organizaciones de salud.
La planificación le llegó desde afuera al sector salud y cuando desde ese “afuera” se redujo la demanda, la presión o el interés, los procesos de planificación comenzaron a languidecer hasta encontrar un piso. Ese piso, consideramos, fue el que posibilitó la detección de las necesidades propias del sector y que permitió a través de un cierto efecto “vacío” desencadenar nuevos procesos, menos pomposos, ordenados o abarcativos que los anteriores, pero en ocasiones más efectivos.
Fueron surgiendo casi espontáneamente allí donde el sector tuviera una instancia innovadora, donde se desarrollara un programa creativo, donde se organizara un distrito, donde una unidad evidenciara un liderazgo emprendedor, donde las comunidades se organizaran, donde las instituciones formadoras se propusieran cambiar sus curricula, etc. Allí se detecta la insuficiencia de las herramientas y de las formas de pensar los cambios en las instituciones y quienes se involucran comienzan a buscar, a adaptar, a adecuar métodos y técnicas y, en ocasiones producen innovaciones significativas en la creación de metodología.
En medio de estos procesos es que el pensamiento estratégico se vuelve una perspectiva aliada. Resistido por las organizaciones más jerárquicas o burocráticas, el pensamiento estratégico comenzó a fluir por aquellos espacios que empezaban a liberarse de este ordenamiento. Así procesos como los de descentralización, participación popular, o diferentes instancias colectivas de toma de decisiones encontraron un marco conceptual afín que no tardó en idear herramientas pensadas especialmente para la toma de decisiones colectivas.
Sin embargo las presiones a las que está hoy sometido el sector salud eran muy difíciles de imaginar sólo 10 años atrás, y mientras muchas de las certezas se transforman en incertidumbres, las demandas sociales y políticas por el efectivo ejercicio del derecho a la salud no se reducen.
Hoy en el marco de la globalización, de la extensión de ajustes económicos regresivos, incremento de la pobreza y de las brechas entre quienes más y quienes menos poseen, los renovados esfuerzos por generar condiciones para el efectivo ejercicio del derecho a la salud obligan a incluir herramientas que permitan involucrar nuevos actores, establecer alianzas y compromisos que organicen un movimiento en pos de esta valorada meta social.
En este contexto, la planificación estratégica tiene bastante que aportar, ya que justamente cuando los objetivos que se plantean no son viables pero su concreción es no sólo necesaria sino un imperativo ético, resulta importante contar con dispositivos que contribuyan a construir viabilidad. Este es el espacio que las nuevas propuestas de planificación han intentado ocupar.
Por qué y cómo lo estratégico fue acompañando y aportando en esta silenciosa reconversión es algo que intenta dilucidar este trabajo, así como sus deudas, sus fuentes de innovación y sus potencialidades para un sector sometido a intensos y contradictorios procesos de transformación.
Abstract
The present work tries to focus in planning as a practice which is being reformed according to the needs of the health field. It is, at the same time, suffering its own transition.
The older Health personnel should remember those times when planning had an overwhelming presence. Those years could be characterized as one of empowerment of plans and theirs tools, planning and planners. Trust, objectivity, order and rationality seemed to be the logical consequence of planning presence.
However, the planning exercises entered in a cycle of decreased benefits, it became ritual and peripheral in the health personnel practice at different levels. Planning began to privilege the improving of known processes loosing its energy to improve innovation and the interest of creative people in the bigger health organizations.
In most countries, planning arrived from outside to health sector and when the external demands decreased, planning processes reduced their energy to a basic level, a “floor”. We consider that this “floor” let to discover the real needs of health sector and, in consequence, it generated new processes motivated by internal reasons. These processes, perhaps with less visibility than its predecessors and frequently far of the central levels of the organizations, sprung spontaneously in every place where innovation and transformation process took place. A new program, the re engineering of a health district, an intrapreneur leadership, a community organization, a health education program, were appropriate settings for the new.
Through these experiences it was possible to discover the fails of traditional approaches of planning and many health workers began not only to look for new methods and techniques, but they developed methodology, too.
Strategic thinking must be included in the mainstream of these wave. No matter how much it was rejected by jerarquical and bureaucratic organizations, strategic perspectives spread freely through every space where transformation processes, including power modifications, took place. In this way descentralization, social participation, and different innovation specially those which include many people in the decision making processes like health councils or committees, found a useful approach to develop new methodologies.
However the challenges for the health sector in present times were impossible to predict ten years ago. Today most of the securities become doubts, most of the big organizations seem to be menaced by fragmentation, but at the same time social and political demands for health rights aren’t decreasing. That’s why the Health for All renewal process needs appropriate strategies to become a reality.
Nowadays, within the framework of globalization, the spread of regressive economic politics, the increase of poverty and the breaches between those who have more and those who have less, to talk about health rights could be a boomerang unless it includes in its formulation tools and considerations about strategies, social actors, alliances and compromises oriented to produce a social and political movement able to obtain some viability for this relevant social goal.
In this context strategic planning could be useful, because precisely when goals are out of the possibilities and at the same time we can’t quit from this social commitment, strategic planning could make the difference. This kind of situations are the actual settings new approaches of planning are designed for.
Why and how the strategic thinking was creating a framework for a silent transformation is something we’ll try to reveal in this work, including its debts, its source for innovation and its potentialities and interactions with a field like Health, submitted to its own changing agenda.
Palabras clave
Sector Salud. Crisis de la Planificación. Planificación Estratégica. Salud Pública. Pensamiento Estratégico.
Key words
Health Sector. Planning Crisis. Strategic Planning. Public Health. Strategic Thinking.