El Programa de Estabilización Económica y las Políticas de Salud y Bienestar Social: 1976-1980
Presentación
La inestabilidad política característica de las últimas décadas de nuestra historia se refleja también en la sucesión de diferentes políticas sociales dirigidas al ámbito de la Salud y el Bienestar Social. La posible correlación entre esas políticas y las estrategias globales de desarrollo aplicadas en los diferentes períodos parece depender del papel que, en cada uno de ellos, se asigna al Estado como normatizador y regulador de la vida social, las diferentes prioridades establecidas para la asignación de sus recursos, los mecanismos de redistribución del ingreso que se aplican y el grado de consenso que se procura obtener.
Partiendo de esas premisas, se analiza "El programa de estabilización económica y las políticas de Salud y Bienestar Social" en el último quinquenio. Para lograr una mejor comprensión de los límites de la política social del Estado se trata de precisar las contradicciones existentes entre el discurso de los funcionarios del área y lo que se ha llamado la "línea política hegemónica", elaborada en el Palacio de Hacienda.
El "modelo" de sociedad que el proyecto implementado a partir de 1976 aspira a concretar es incompatible con la afirmación de un derecho a la salud reconocido como patrimonio de todos los habitantes y garantizado por el Estado. Igual colisión se produce en el campo de la Seguridad Social donde el énfasis en la privatización y la medicina de mercado conduce necesariamente al abandono del principio de solidaridad grupal, base de nuestro sistema de Obras Sociales.
El resultado de las políticas efectivas de Salud, valoradas a partir de la disponibilidad de bienes y servicios para cubrir las necesidades de la población, puede mostrarse con claridad suficiente a través de las escasas cifras oficiales disponibles: abandono gradual de la responsabilidad del Estado en materia de atención médica, traducido en un descenso del número de camas hospitalarias, cierre de efectores y arancelamiento de los servicios; anárquico crecimiento del sector privado dedicado a la medicina-negocio, que incorpora acríticamente la tecnología más sofisticada y costosa disponible en el mercado mundial sin una evaluación previa de las necesidades de la población a la que la misma se destina; consecuencias sobre la salud de la misma, traducidas en uno de sus indicadores más sensibles: el índice de mortalidad infantil.
El abandono del tradicional papel legitimador y de conservación de la fuerza de trabajo asignado a la Seguridad Social puede fácilmente relacionarse con la política laboral del "modelo": atomización y debilitamiento de las organizaciones sindicales, creciente desocupación, supervivencia de grandes empresas con facultades para decidir por sí mismas sobre las condiciones de vida y de salud de su personal.
El trabajo que se presenta en este número forma parte de un proyecto más amplio, dirigido a la realización de un estudio histórico-estructural de las políticas de salud y bienestar social aplicadas en nuestro país en los últimos cuarenta años.
La metodología utilizada se basa en el análisis del discurso de los funcionarios del área, con prescindencia de la efectivización del mismo en medidas concretas. Se ha publicado ya, en un número anterior de Cuadernos, el estudio referido al período 1946-55, y es posible afirmar que sólo podrá lograrse una comprensión cabal del problema en el pasado más inmediato si se conoce el desarrollo de la política estatal en el largo plazo, teniendo en cuenta el continuo deterioro del sector público que puede observarse a partir de 1955.
En razón de la índole particular de la metodología utilizada pueden existir apreciaciones contrapuestas sobre los problemas examinados. Nada más enriquecedor que una posible polémica en el área de la consideración histórica de las políticas sociales, tema que está lejos de encontrarse agotado entre nosotros.