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Presentación
"La vigilancia epidemiológica: su significado e implicaciones en la práctica y en la docencia", es un valioso trabajo que nos pone en contacto con un tema de Salud Pública que sigue siendo motivo de permanente debate.
En la primera parte, A. Romero y M. del C. Troncoso sintetizan, valiéndose de una rica información bibliográfica, la evolución histórica del concepto de vigilancia epidemiológica, destacando, entre otros, los importantes aportes de M. Foucault.
En ese sentido señalan que, aún hoy, los contenidos que encierra el término Vigilancia Epidemiológica son motivo de largas discusiones, no existiendo todavía una definición generalizada o aceptada por todos.
La reseña efectuada permite a los autores, en un segundo capítulo, interpretar acabadamente la manera en que la Vigilancia Epidemiológica se inscribe en la realidad latinoamericana y cómo ella se articula con las acciones de Salad Pública, siguiendo básicamente las ideas propuestas por Morris.
Todas estas consideraciones les lleva posteriormente, como lógica consecuencia, al encuadre del problema dentro de un marco más amplio, es decir, al tratamiento particular de la epidemiología como ciencia y práctica.
Mencionan así que el nacimiento y desarrollo de esta disciplina como tal se ha dado en forma diferente, aunque con algunas similitudes, en los distintos países de América Latina, a expensas del peso relativo de la influencia y del momento en que ésta fuera ejercida por los Estados Unidos, Francia e Inglaterra fundamentalmente.
Los autores visualizan como un camino peligroso la tendencia que pretende reducir a la epidemiología al simple papel de servicio de "inteligencia": brindar información permanente de las características epidemiológicas de los problemas de salud y de los factores que los condicionan, para que, separadamente, la práctica (Acciones de Salud) pueda actuar oportunamente.
Este divorcio de actividades, que deben verse como complementarias, explica en parte la actual crisis de la epidemiología clásica y el intento de ciertos grupos de reemplazarla por "modelos" de vigilancia que se postulan como ejercicios "objetivos" y "científicos", separando categóricamente cualquier contenido social, en aras de una posición de profesionalismo académico.
El análisis crítico del propio método epidemiológico, al que se llega coherentemente siguiendo la línea de pensamiento propuesta en el trabajo, permite dar cuenta de las limitaciones inherentes a la epidemiología clásica en la interpretación de los problemas de salud-enfermedad y además comprender los por qué del uso limitado que se hace del método y que conducen a la producción casi exclusiva de "estudios de tipo descriptivo", como los definen los autores.
La crítica al uso generalizado de una epidemiología que se limita a describir los fenómenos de salud-enfermedad sin una adecuada articulación con la sociedad donde esos fenómenos tienen lugar, puede ser punto de partida para la elaboración de una auténtica epidemiología social, que es la propuesta final de los autores.
La interpretación ecologista de la enfermedad donde la misma es vista como un simple desajuste del hombre y su medio ambiente natural, debe ser superada por una nueva epidemiología que ubique al individuo en su compleja relación dialéctica con la sociedad donde se inserta, entendiendo que el "ambiente natural" es hoy un producto de la acción de la sociedad.
La crítica a los métodos tradicionales de la Epidemiología es completada con una propuesta de trabajo específica donde la investigación socio-epidemiológica de la realidad constituye el eje de la formación del personal de salud y el medio para que el nuevo conocimiento se transforme en patrimonio de la comunidad en cualquier programa de salud.