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Julio 20, 2010

La Hospitalización en Europa

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Presentación
En su trabajo "La hospitalización en Europa", Gassilloud analiza en primer lugar los gastos en salud y particularmente los gastos hospitalarios en seis países europeos. Estudia los dos modelos de financiamiento del sistema hospitalario: el modelo inglés y sueco basados en impuestos o tasas y el sistema del seguro social principal mecanismo financiero adoptado por Francia, Bélgica, Republica Federal Alemana y en Italia previa la reforma sanitaria.
Según el autor los modelos de financiamiento implementados por ingleses y suecos son originales y difieren profundamente de los otros países estudiados, los que confían una parte importante del financiamiento de los gastos hospitalarios a fondos de seguros sociales alimentados esencialmente por las cotizaciones de empleadores y empleados.
El análisis de los gastos hospitalarios en Alemania muestra que los seguros sociales cubren sólo la mitad de esos gastos, la diferencia proviene de aportes realizados directamente por el Estado.
El creciente gasto en salud y en particular el de hospitalización es una constante de los últimos años que afecta por igual a todos los países estudiados. La forma de subsanar los déficit varía según los países, para aquellos que utilizan los seguros sociales como principal mecanismo de financiamiento de los gastos en salud, las diferencias son cubiertas con fondos provenientes del presupuesto estatal.
En alguna legislación, caso Belga, el déficit de los establecimientos hospitalarios, está en parte a cargo de la comuna donde están localizados y en parte a cargo de las comunas de donde provienen los hospitalizados, el enfermo toma a su cargo directamente o por intermedio de una mutual una parte de los gastos. Por ejemplo en 1970 sólo el 58 % de los días de hospitalización fueron reembolsados en su totalidad por la Seguridad Social.
Una conclusión que se desprende de este estudio es que en los países donde imperan los seguros sociales, el Estado no sólo interviene cada vez más en el financiamiento de los gastos corrientes en salud, sino que éste se hace de manera predominante a nivel de las inversiones, al punto tal que la mayor parte de las inversiones hospitalarias en Francia, Bélgica Y Alemania son subvencionadas por el Estado.
La manifiesta preocupación que existe en los países estudiados por frenar el creciente costo de la asistencia médica y en particular los gastos hospitalarios se expresa en innumerables iniciativas que tienen como principal objetivo la mejor utilización de los recursos disponibles. Para ello, sin restringir la calidad y cantidad de las prestaciones, se visualiza como una de las soluciones eliminar los gastos superfluos, las distorsiones y el excesivo e innecesario equipamiento.

Evaluación de la Tecnología Médica

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Presentación
David Banta, de quien ya publicáramos un trabajo sobre Tomografía Computada, se ocupa, en el documento presentado a la reunión del Grupo de Trabajo sobre Problemas de Largo Plazo en "Información Biomédica y de Salud", de un tema de palpitante actualidad: La evaluación de la Tecnología Médica.
En una muy apretada síntesis, el autor describe lo que sucede en los Estados Unidos, y señala con sentido crítico que se realizan importantes inversiones en aparatología médica sin que existan suficientes fundamentos científicos que demuestren que las nuevas técnicas aportan reales beneficios. Banta señala que no obstante el desarrollo de métodos científicos de evaluación de tecnologías—tales como el ensayo clínico controlado al arar—muchas tecnologías actualmente en uso siguen sin evaluar y muchas más son evaluadas inadecuadamente. En su oportunidad Kerr L. White estimó que solo entre un 10 y un 15 % de los procedimientos médicos eran eficaces cuando se los sometía a ensayos clínicos controlados.
El rápido y constante aumento del costo de la atención médica, que en buena medida se debe a la incorporación en los Hospitales de una aparatología muy sofisticada, convierte a la evaluación de la tecnología en una cuestión de política sanitaria vital para asegurar una justa distribución de los recursos en salud.
Un aspecto que analiza particularmente es la situación de los países de América Latina que, dada su acentuada dependencia tecnológica, se ven sometidos a los intereses económicos de los que lucran con la venta de esa tecnología. Ejemplifica con los métodos de promoción de los productos farmacéuticos en América Latina por parte de empresas con sede en los Estados Unidos, quienes informan sobre ventajas e inconvenientes de sus medicamentos de una forma a los médicos estadounidenses y de forma muy diferente a los médicos de América Latina, ocultando en particular los riesgos y contraindicaciones de esos productos.
Sugiere el autor que los países de menor desarrollo, deberían investigar la eficacia de las prácticas que implican el empleo de tecnología onerosos e implantar programas de regulación de equipo médico para poder hacer frente a los problemas de salud con los limitados recursos de que disponen. Al respecto en la Conferencia de Argel sobre tecnología se decía que: "Hoy en día la capacidad de usar y difundir información está concentrada en un pequeño número de empresas multinacionales gigantescas. Los países en desarrollo deben concebir sistemas y mecanismos de información independientes, para intercambiar información acerca de todas las etapas de producción y difusión de tecnología. El hecho de contar con conocimientos será un elemento crucial en las negociaciones con las empresas multinacionales y con otros propietarios de tecnología".
Entre las diversas propuestas que hace Banta cabe destacar aquellas que hacen referencia a la necesidad de ampliar y generalizar a todos los países actividades de evaluación de la tecnología médica, además insta a las instituciones de carácter internacional para que organicen estudios cooperativos sobre las tecnologías importantes y publiquen en forma periódica revistas o boletines que suministren adecuada información sobre nuevas técnicas, equipos y medicamentos.

La Automedicación y los medios de comunicación masiva

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Presentación
Eduardo L. Menéndez en "La Automedicación y los medios de comunicación masiva", estudia los mecanismos del extendido fenómeno del autoconsumo de medicamentos.
En la primer parte de este excelente trabajo manifiesta sus discrepancias con aquellos que —sin suficiente documentación—, atribuyen a los medios masivos de comunicación la responsabilidad fundamental de la automedicación. Con un rico referente empírico, muestra que, por ejemplo en México, la influencia que ejercen sobre la población, diarios, revistas, radio' y televisión, para estimular el autoconsumo de medicamentos es de escasa relevancia en relación a otros factores que a criterio del autor tienen una mayor significación, Señala que el análisis de los factores económicos, sociales e ideológicos permite comprender los mecanismos íntimos de este complejo proceso que culmina en la automedicación.
La influencia que juega la poderosa industria farmacéutica a través de sus gastos de "comercialización" sobre el ejercicio médico es ampliamente desarrollada en este relato.
Lall sostiene que "el mecanismo de publicidad y comercialización de la Industria Farmacéutica está en la esencia del poder que las grandes empresas ejercen en el mercado", siendo "el propósito de todo el sistema de publicidad persuadir a los médicos de la importancia de recetar el medicamento de su marca".
Una práctica médica que confiere al medicamento un valor casi mágico, que pretende resolver todos los problemas de salud-enfermedad con una generosa y en ocasiones abusiva medicación se constituye en responsable principal de que la población utilice los medicamentos sin que medié una prescripción médica.

Epidemiología de la Desnutrición

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Presentación
La desnutrición es una enfermedad que causa estragos en la población infantil de los países subdesarrollados; sus consecuencias son una elevada tasa de mortalidad y una alarmante difusión de las enfermedades carenciales; pero el más grave de los peligros, es la escasa resistencia que el niño puede oponer a los ataques de enfermedades corrientes que la debilidad del organismo convierte en mortales. La "Epidemiología de la desnutrición" es un intento de superar la interpretación meramente biologista de esta enfermedad.
A la crítica a los actuales sistemas de información en salud, que no reflejan en toda su magnitud el fenómeno de la desnutrición, se acompaña la formulación de un conjunto de soluciones prácticas y factibles de realizar en los países de escasos recursos que posibilitará el conocimiento de esta enfermedad en su real magnitud. Otro aspecto que merece destacarse es su aporte a la construcción de una epidemiología de la desnutrición que supere los estrechos criterios de unicausalidad o la más sofisticada de las "cadenas" o "redes" de causalidad. Una comprensión más profunda de esta enfermedad no puede limitarse exclusivamente al análisis de los hechos proporcionados por la medicina. Obliga a comprometer otras disciplinas científicas que contribuyan a desentrañar las verdaderas causas de esta desgraciada enfermedad, que compromete el futuro de las nuevas generaciones.
Esta nueva epidemiología, según el autor, se basará en los aportes que hagan los sociólogos, que deberán analizar e interpretar la sociedad donde la enfermedad adquiere relevancia; economistas que estudien los procesos económicos, responsables de una desigual distribución de la riqueza y especialistas de otras áreas que estudien la producción, distribución, comercialización y consumo de alimentos.
A partir de este nuevo conocimiento proporcionado por un trabajo interdisciplinario, aquellas sociedades que asuman la obligación de asegurar a sus miembros una provisión adecuada de alimentos, podrán erradicar al principal responsable de la mayor parte de las muertes infantiles.

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