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La Salud-Enfermedad como proceso social

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Presentación
En "La salud-enfermedad como proceso social" Cristina Laurell desarrolla las líneas fundamentales de la problemática de una Epidemiología Social, basada en un cuestionamiento profundo de la concepción tradicional que considera la enfermedad como un fenómeno biológico individual.
Esta nueva manera de considerar la enfermedad, centro de una intensa polémica desarrollada a partir de fines de los sesentas, deriva de la problemática política y social de esos años, profundamente entrelazada con la crisis económica y la insatisfacción de grandes sectores de la población trabajadora respecto a sus condiciones de vida y de trabajo. Pero también de una cuestión interna a la medicina misma, que busca una mejor comprensión de las nuevas patologías dominantes en los países industrializados y que escapan a su categorización como meramente "residuales".
La nueva epidemiología caracteriza el proceso de salud enfermedad como un hecho social; debe, por consiguiente, demostrar su historicidad y su diferente comportamiento en los distintos grupos sociales. Una segunda tarea fundamental es definir y caracterizar su objeto de estudio, y por último, abordar el problema de la causalidad, planteando las formas de articulación del proceso de salud enfermedad con otros procesos sociales, y las leyes que la rigen.
La preocupación de la autora se dirige a adelantar algunas consideraciones sobre esos aspectos, que considera básicos. El primero es abordado a partir de un análisis comparativo de tres sociedades con diferente estructura económico-social: México, Estados Unidos y Cuba. El estudio de datos estadísticos sobre principales causas de muerte en los tres países le permite extraer conclusiones valederas acerca de diferentes perfiles patológicos que expresan diferentes tipos de organización social y diferentes niveles de desarrollo. Otros ejemplos permiten demostrar las diferencias de morbilidad y mortalidad por clase social.
En lo referido a la delimitación del objeto de estudio, afirma Cristina Laurell que éste no se ubica a nivel del individuo sino del grupo. Por consiguiente, como la definición de los diferentes grupos debe hacerse tomando como base sus características sociales, resulta instrumento imprescindible una teoría social que proporcione los elementos teóricos indispensables para esa delimitación.
Para abordar el complejo problema de la determinación se hace necesario explicar las limitaciones de los modelos mono y multicausal, y su incapacidad para proporcionar respuestas satisfactorias a la preocupación por desentrañar las verdaderas causas de la aparición de las enfermedades. Una amplia gama de investigadores ha elaborado intentos más o menos exitosos para construir un modelo de causalidad social. Las propuestas más interesantes parecen ser aquellas que contemplan el doble carácter, biológico y social, de los procesos de salud enfermedad, reconocen la especificidad de cada una de esas áreas y procuran desentrañar la forma como se relacionan e interactúan. La autora concluye señalando que las categorías que mejor permiten profundizar el análisis de la determinación de lo social en lo biológico serían clase social y proceso de trabajo. El proceso de salud enfermedad de un determinado grupo social será, entonces, consecuencia de la forma en que el hombre se relaciona con la naturaleza en un determinado momento histórico: los instrumentos que utiliza para controlarla y las relaciones sociales que desarrolla a partir del sistema de producción.

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